Aug 23 2010
Aug 13 2010
El Misterio del Triángulo de las Bermudas
Proximamente, la experiencia de Ernesto Saikín, quien cruzó el
Océano Atlántico por el Triángulo de Bermudas !
Aug 09 2010
Planetsolar el primer catamarán solar, próximo a dar la vuelta al mundo.
Fuente: EFE
Con 31 metros de largo por 15 de ancho, el ‘Planet Solar’ es el barco más grande del mundo, propulsado exclusivamente con energía solar.
Emprenderá un viaje por el mundo en 2011
Una vez acabada su construcción y tras unos meses de retraso, hoy ha sido el día de la botadura y desde poco después del mediodía la nave flota sobre el agua, lista para que comiencen las pruebas técnicas que llevarán a cabo los especialistas de la compañía “Sun Power Corporation”, creadores del proyecto.
Desarrollado por un equipo internacional de ingenieros, físicos y constructores navales, la energía para navegar la obtendrá a partir de unas 38 mil placas solares, que presentarán una eficiencia de, al menos, el 22 por ciento, la más alta de las que se comercializan, según fuentes de la compañía.
Se espera que este catamarán se convierta en el barco solar que cruce en menos tiempo el océano Atlántico y el primero que navegue tanto por el Pacífico como por el Índico.
La cubierta del barco cuenta con un espacio de 500 metros cuadrados de placas solares fotovoltaicas, conectadas a baterías que pesan 13 toneladas, casi un cuarto del peso total de la embarcación, que asciende a 60 toneladas.
La empresa alemana GAIA ha desarrollado las baterías de la nave, que pueden acumular hasta 1,3 megavatios de energía bajo cubierta, lo que permitirá al barco navegar en la oscuridad o en medio de una tormenta.
Diseñado por el ingeniero neozelandés Craig Loomes, el catamarán lleva dos patines-flotador hidrodinámicos que van unidos por cuatro patas a su casco, todo ello construido en carbono ligero para limitar su peso al máximo.
Dotado de dos hélices de carbono el doble de grandes de lo normal para una nave de su tamaño y que harán también la función de timón, el catamarán es propulsado por cuatro motores eléctricos con una potencia de 176 kilovatios, aunque con un consumo ideal de sólo 20 kilovatios por hora.
A principios del próximo año, el “PlanetSolar” emprenderá un viaje por el mundo que le llevará a atracar en Hamburgo y en las cercanías de Londres y París en Europa, así como en Nueva York, San Francisco, Singapur o Abu Dhabi.
Durante las escalas, el barco podrá ser visitado por el público para que la gente pueda conocer de primera mano cómo fue construido y recibir información la energía solar.
El “PlanetSolar”, cuyo coste final no ha sido revelado, podrá navegar a una velocidad media de unos 8 nudos, 15 kilómetros por hora aproximadamente.
El escalador suizo Raphaël Domjan, quien ideó este proyecto ecológico, será el capitán del barco que recorrerá, durante 140 días, unos 40 mil kilómetros alrededor del mundo con esta embarcación.
En la travesía le acompañará el aventurero francés Gérard d’Aboville, el primer hombre que cruzó el Atlántico en 1980 con un bote de remos, aventura que repitió posteriormente en el Océano Pacífico.
Domjan manifestó su emoción “al ver que el barco solar se había convertido en una realidad gracias a los avances de la ciencia y de la técnica”, según dijo.
Durante la travesía, los dos tripulantes intentarán navegar el máximo tiempo posible por la línea ideal del Ecuador, con el fin de aprovechar al máximo la energía del sol.
El viaje, que comenzará en abril de 2011, les llevará de este a oeste con la ambición simbólica de “dar pasos hacia un mundo mejor” y evidenciando la necesidad de “desarrollar alternativas a las fuentes de energía fósiles, que son limitadas y tienen un impacto negativo para el medio ambiente.

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Jul 31 2010
YO SALÍ DE LOS BAJOS DE ALBARDAO !
Revista weekend entrevistó a Antonio José Vigón navegante argentino que con su velero Pampa 21 luego de quedar prácticamente acostado sobre la playa próximo al faro de albardao, logró salir íntegro del tan “temidos Bajos”.
Muchos fueron los navegantes que han sido arrastrados hasta las orillas de esta zona y la gran mayoría debieron utilizar un camión para ser rescatados del mismo. Otros han quedados sepultados en los medanos de esta playa, conformando parte del cementerio de barcos que allí existe. Hasta el gran navegante argentino Vito Dumas, fue auxiliado quedando en la playa tirado con su embarcación.
Antonio José Vigón quería navegar en una primera instancia hasta Buzios y poder probarse como navegante solitario para en un futuro intentar participar en una regata Oceánica denominada Mini-Transat.
Su fantasía en una primera etapa era saber como se sentíría sin la gran tecnología para navegar y decidió hacerla a la antigua con cartas, compás de punta seca, sextante y radio goniómetro. Ya en navegación saliendo del Río de la Plata, todo iba bien hasta que la prefectura uruguaya dio aviso por VHF de vientos fuertes a muy fuertes. Antonio estaba tan preocupado por llegar a puerto que decidió sacar el asimétrico para acelerar el Pampa 21 y llegar a Piriápolis antes que los vientos fuertes lo alcancen. Guardó la genoa y levó el asimétrico, donde el pampa surfeaba muy bien. Ya al oscurecer, apuntó directamente donde había mayor cantidad de luces. La sorpresa fue al encontrarse frente a una isla que no coincidía con su derrotero a Piriápolis? Pasada la medianoche logró entrar a puerto y todo se esclareció cuando caminando por el muelle personal de prefectura le dijo: señor, usted se encuentra en el Puerto de Punta del Este, por favor, comuníquese con control Piriápolis y avíseles que está aquí y no allí. A partir de este hecho Antonio comenzó a preocuparse pués, navegar a la vieja usanza, si bien era romántico, no le resultaba muy seguro.
Aquel pesto anunciado por VHF nadie lo vio por la zona y con pronóstico de NE durante 24 hs. rotando al NW a 48 hs. Decidió partir del puerto de Punta del Este a Rio Grande por temor que la prefectura naval de Punta del Este(como es costumbre) cierre el puerto y una vez que se hace presente el frente, no le permitan zarpar rumbo a Rio Grande do Sul. Al no contar con un motor muy confiable(solo un fuera de borda), su estratégia eran dos días internarse en el mar y apartarse de la costa, pero el NW no apareció jamás. A esa altura la ecosonda acusaba 100 metros de profundidad y a 60 millas de la costa. El Pampita 21 no paraba de cabecear y tomar una posición con el sextante, era intentar hacer mágia en medio del mar. La mejor opción que Antonio encontró fue utilizando el radio-goñometro de barrer los radio-faros que tienen un alcance de 200millas(Chuí) y 300millas(Rio Grande), y así intentar posicionarse. Al finalizar el segundo día de navegación, la batería estaba sin energía a causa del consumo del piloto automático.
Antonio decide hacer un borde a la costa y saber con seguridad donde estaba. A lo lejos, aparece el destello del Faro de Chuí. Para variar, el viento del NE no daba ni un descanso y entre la lluvia del cuarto día y la falta del piloto automático, la ecosonda, anemómetro, compás digital por no tener como reponer energía, nada funcionaba. Poco a poco, todo se iba complicando.
Los primeros picos de agotamiento se iban manifestando y le preocupaban la falta de descanso, pero el Pampita con tormentín y 2 manos de rizos en la mayor y ahora el timón con Shockcord(cabo eslastizado), no paraba de orzar. Antonio no lograba comprender como 2 noches consecutivas veía el faro del Chuí.
La madrugada del 6 día, hasta las pilas de su linterna estaban agotadas y así todo mojado no quería retornar a La Paloma y descansar.
Al séptimo día, decide hacer borde a tierra para nuevamente posicionarse, ya que el radio-goñometro barría el radio-faro de Tramandaí. Oscureció temprano al ser invierno y la costa aún no aparecía. Para la medianoche Antonio estaba congelado por la prolongada exposición, picos de agotamiento físico, sólo deseando descansar y calentar su cuerpo.
Quedó posicionado entre dos pesqueros, uno a cada banda, muy alejados. Lo que le permitió capear con el tormentín y acostarse en la bolsa de dormir. Tras una hora de sueño, corrió la escotilla y todo seguía igual. Al cabo de otra hora después, mismo esquema, sólo que esta vez apareció una tercer luz que prácticamente dormido, le restó importancia considerándola como un posible pesquero.
A la tercera hora, se despertó cuando el quillote golpeó en la arena y al llegar al cockpit percibió que estaba en la rompiente. En el preciso instante que liberó la caña (trincada a sotavento), el barco vuelve a golpear, quebrando la pala del timón a la altura de la línea de flotación. En la desesperación intentó arrancar el fuera de borda, que con posterioridad pudo observar que había soltado el seguro del encendido. Otro intento fue izar la mayor, pero el barco totalmente escorado iba camino a la vera de la playa empujado por las olas. Eran las tres de la mañana y el Pampita 21 estaba fuera de combate. Según nos relata Antonio, esto no figuraba en ningún libro de instrucción.
Weekend: Antonio, cual fue el primer pensamiento que se vino a la mente en esa situación desesperante?
Antonio: Al toque “Mea Culpa” y todos los cuestionamientos posibles: de haber tenido algo de batería, hubiese chequeado la profundidad; haber verificado el rumbo con un GPS, hubiese percibido el borneo del viento, ya que capee mar adentro; y lo más importante, de haber identificado aquella tercera luz como el Faro de Albardao, sabría que estaba cerca de la costa.
Weekend: En cuanto tiempo te surgió el espíritu de supervivencia?
Antonio: Por suerte fue en minutos que se me ocurrió tirar el ancla. Aunque desconocía la altura de la marea, el fondeo lo retendría en esa posición. Tuve que esperar hasta el amanecer para sentir lo desolador que era, tal como se ve en la foto. Tenía a Santa Victoria (Chui) a 100 km. al S y Río Grande a 130 km. al N. Me encontraba 10 millas al S del faro de Albardao y un pescador costero, con su moto, me alcanzó hasta ahí, donde por BLU (Banda Lateral Única) se comunicaron con la Capitanía dos Portos de Río Grande. Al día siguiente enviaron un jeep que demoró 4 hs por la playa, ya que no existen caminos. Cabe destacar que en esa región, paralelo a la playa se encuentra la laguna Mangueira; con una extensión aproximada de 100km y detrás de la misma, la única carretera (BR 471), por ende, toda esa zona es altamente desolada.
Weekend: Capitanía dos Portos, te brindaron apoyo?
Antonio: Al llegar el jeep, el que estaba a cargo me dijo: con la doble tracción podemos sacar el barco de la costa y dejarlo en la arena firme. Lo primero que pensé fue: “éste me lo envío el enemigo”, pero tratando de ser diplomático le pregunté si por casualidad no tenía un gomón, pudiendo así tirar el ancla detrás de la rompiente y llamarlo con el molinete. Pero la respuesta negativa era obvia. ¿Y por qué no llamamos a un pesquero con su VHF para que me tire un cabo y pueda arrastrarme mar adentro? La respuesta fue más graciosa todavía: lo único que tengo es un celular y acá no agarra la señal. Pero gracias a Diós todavía existe solidaridad en la gente y con un total de siete presentes intentamos empujar ese barco. Todo lo que ganábamos a pulmón, ayudados por la mayor, ya que soplaba viento de tierra (W), y el fuera de borda (cuando comenzó a flotar), lo perdíamos al golpear la ola en la banda o romper en cubierta. Sólo daba para tirar el ancla hasta donde podía sumergirme y tras ardua lucha, desistí de la jugada, velando por la integridad del barco.
Weekend: Pero la varadura no te produjo ninguna rotura?
Antonio: La pala del timón de fortuna que se aprecia en la foto, se quebró en un intento anterior por sacarlo. El pescador tenía un pariente que es uno de los pocos moradores en el área y fue éste quien trajo una agujereadora de mano. Pudiendo unir (con alambre y rematando con cabo) la parte sumergida de la pala que se quebró y que obviamente apareció tirada en la costa, con la que permaneció adosada al espejo. Si bien le resto calado aún daría gobierno.
Weekend: A esa altura de la circunstancias, tenías esperanzas, existía un plan “B” ?
Antonio: Se venía la noche del segundo día y pintaba todo mal. Logré contactar con un transporte en Río Grande, quien pedía u$s 2.100_ por traer una grúa para ponerlo arriba de un trailer y llevarlo (por la arena) hasta esa ciudad. Estaba paranoico por sacarlo, ya que abundan los saqueos por esa región. La última alternativa me la ofreció el radio operador del faro, que de onda traería su auto (buggy) al día siguiente, para puentear la batería del barco y llamar por VHF a cualquier pesquero. Dando vuelta por la zona. Me tuve que ir a dormir ya que sólo había que esperar. Lo que no imaginaba es que Diós en su misericordia me daría una mano.
Weekend: Y que pasó ?
Antonio: Eran como las tres de la mañana cuando la ola golpeaba tan fuerte en el casco que no me dejaba dormir. De mal humor subo a cubierta y en bermudas puestas, me sorprendí al pisar la arena, había aparecido el famoso “Carpinteiro”. Viento fuerte del SE que por su fetch (cancha del viento) genera una ola de 3 a 5 ms. de altura arrojando a la costa todo lo que anda flotando (por eso el dicho de carpintero). Cada vez que entraba la ola, había mucha agua debajo del barco.
Weekend: Pero con esa ola que llegaba hasta la orilla nada mas, no lo podés sacar ?
Antonio: Fácil, habré estado empujando por la popa del Pampita mas de 1.40hs. y avanzaba de 20 a 30 cmts. cada empujón. Ya decididamente levanté el fondeo y empecé a empujarlo mucho mas. Al pasar la ola, el pampita aunque escorado, flotaba. Determinado a volver al mar, icé el tormentín y cuando sentí firmeza, mayor con el segundo rizo. Ayudándolo con el peso a sotavento, el barco se ahogaba al tiempo que se iba de ronza. Aflojando la racha, arrancaba y cada tanto tocaba otro bajo de arena, y en ese esquema salió. Al amanecer bajé la mayor y me preparé un desayuno historico. Si bien todavía había bastante que remar, estaba más allá del bien y del mal.
Weekend: Ese momento que el Pampita quedó nuevamente en libertad, que sentiste?
Antonio: Lloraba y me reía al mismo tiempo como un niño, me decía gracias Diós, vos si que sos nauta !!!
Para finalizar, Antonio logró recalar en Río Grande do Sul, repara el barco y continuar navegando hasta buzios y retornando con éxito a Buenos Aires.
Reflexiones de un navegante para un próximo viaje
1_La chubasquera es indispensable para soportar las inclemencias
del mar.
2_A bordo tenía 2 paneles solares pequeños y lo que es peor uno
de ellos flexibles que aportaba poca energía. Tendría 2 paneles
rígidos y como alternativa,otra manera de reponer energía.
3_No intentaría mas navegar a la vieja uzansa, para algo existe
la nueva tecnología en navegación oceánica. Y por que no utilizarla?
4_Un chart-ploter, es un instrumento, clave en este tipo de navegación.
5_No utilizaría un compás digital para navegar(quedó lleno
de agua).Unicamente de apoyo. Sí tendría un compás magnético
y de mamparo.
6_El calzado con mal tiempo, es todo un problema.
7_Fundamental ropa tri-capa y medias térmicas.
8_Tendría una radio de onda corta para escuchar los partes
meteorológicos aún apartado de la costa.
9_Un equipo de radio BLU es una exelente alternativa
para este tipo de travesías y mas para pedir rescate.
10_El BLU me hubiese dado mayor tranquilidad.
11_Tendría 2 bancos de baterías.
12_Anexaría un handy VHF, con varios packs de baterías.
13_Velas de dacron que sean fuertes de verdad.
Reflexiones de un navegante desde lo personal
1_La teoría sin las prácticas, no existen y este tema que
hacer en caso de varaduras, no se encuentra en los libros.
2_En mi caso, tirar el ancla lo mas rápido posible, fue clave
y determinante para el momento que pretendí salir.
3_Nunca me superó este problema, sabía que estaba al límite
de perder el barco pero tenía confianza que si el de arriba
me ayudaba, podría salir de esta situación
4_Mi mayor problema que rondaba por mi cabeza, era el no
poder comunicarme con mis padres después de 11 días y que
sepan que estaba vivo.
5_Cuando ocurre este tipo de hechos, recomiendo un instante
de análisis y pensar muy bien una solución.
6_A que punto es fuerte esta historia, que después de tres
días de varadura(3hs am), en la misma hora logré salir(3hs am).
Datos técnicos de la embarcación
Velero Pampa 21
Astillero J Boats
Eslora 6,40 mtrs.
Manga 2,45 mtrs.
Calado 1,30 mtrs.
velas mayor, g1,g3,
tormentín, asimétrico.
1 piloto automático.
1 batería
2 paneles solares
1 compás digital
1 ecosonda
1 anemómetro
1 balsa salva-vidas



